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lunes, 25 de junio de 2012

N.Chicago 1 - Acassuso 0: Con los huevos del equipo...

Chicago jugó, luchó, sufrió y le ganó a Acasusso, logrando el pase a la Promoción. El conjunto de Mataderos tiene una chance única para terminar este pesadilla de cuatro años, en el choque clásico ante Chacarita.

Los socios de Chicago
Se ganó el Reducido. Y tenemos esa extraña, extraña sensación de no haber ganado nada. Sin embargo, la carta está más abierta que nunca, pensando en futuro. Porque si debemos mirar al pasado, esa herida abierta que todavía no cerró, volvió a sangrar varias veces en las últimas temporadas.

Fue así con el subcampeonato obtenido en la 2008/09 y la pronta eliminación ante Defensores. También con la penosa posición conseguida en la 2009/10. En el año del centenario, cuando estaba todo a merced, otra vez el verdugo, esta vez en la final, nos dejó con las ganas. Ahora es el momento. Tenemos la chance de reconciliarnos con la historia.

El partido, con una enorme afluencia de público, unas 7000 almas, en un horario ridículo (viernes 15 hs) al que, lamentablemente, ya nos acostumbramos, databa de otra nueva batalla por librar. El empate en Maschwitz tuvo sus vaivenes emocionales y la vuelta no iba a ser la excepción. Salvo por algunos detalles menores, lo del primer tiempo en el Estadio Armenia, se revivió en el Rep. de Mataderos.

El idolo, cumpliendo
20 años de carrera.
Chicago arrancó yendo a más, a buscar liquidar la cosa de arranque, mientras que Ssuso esperaba la contra. Ninguno generaba un peligro de cuidado y ninguno arriesgaba demasiado. Al local le alcanzaba el empate y la visita parecía apostar todo a cuidar el cero y quemar las naves en la segunda mitad.

Dicho y hecho. Salvo alguna aproximación áerea, el cero se estampó en la primera mitad y la segunda parte arrancó no apto para cardíacos. Al minuto, avisó el Quemero pero con distinto resultado. Esta vez, la pelota se fue ancha.

Con el correr de los minutos, la presión fue aumentando y el Verdinegro no pudo aprovechar sus chances, con corners consecutivos. La más clara fue para el del Norte: Cobelli, que no ligó como la semana anterior y clavó un tiro libre en el travesaño.

Después de ésa, la más importante del partido, todo se abrió. Empezaron a pesar los nervios en ambos conjuntos; el local salía rápido por derecha, con Damian Castagno (que había reemplazado a Adrían Scifo), sustentado en la dupla central y utilizando a Christian Gomez-Julio Serrano para maniobrar el balón.

Carboni, para el cuadrito.
Lo de Damian Lemos ya no tiene explicación. Lo que corrió el mejor 5 de la categoría fue súblime, siempre con algo más. El que dio el presente en el momento justo fue Daniel Monllor, que, entre otras, se quedó con una pelota bárbara a cinco del final. El final, digo, tenía guardado lo mejor.

Con tiempo cumplido, Acassuso tiraba con todo lo que podía hacia el rectangulo local y el cierre providencial de Emiliano Lago, arrojandose sobre la pelota, detuvó un par de corazones, pero en el rechazo, la bola le cayó a Serrano, quién abrió rápido por izquierda, para que José Ramirez Agudelo se lleve todo a la rastra y mete un centro delicioso. El final, para enmarcar, es una palomita de Leo Carboni, que desató la locura y selló el trato.

Chicago va al purgatorio, en una serie de dos, a todo o nada y con el agregado de jugar ante el Funebrero. Habrá que ir a buscar el resultado en el primer cruce, para tirarles la presión encima y la responsabilidad, con el agregado de cambiar de manos la ventaja. La herida parece estar empezando a cicatrizar. Y con estos intérpretes, somos capaces de ir a la guerra...


miércoles, 20 de junio de 2012

Acasusso 2 - N.Chicago 2: Amor propio y algo más

En un partido vibrante, en el que arrancó mejor, para luego encontrarse dos goles abajo, Chicago mostró los dientes y su fútbol, para emparejar las acciones y definir en Mataderos con ventaja a favor.

Se sabía que no iba a ser un partido más. Un año más tarde, con parecidos y diferencias, Nueva Chicago se encontraba nuevamente en la final del Reducido para intentar acercarse al objetivo, para ganar la chance de jugar la Promoción.

El equipo para el primer encuentro
final.
Es verdad, esta vez la ventaja era nuestra, el partido se disputaba ante un equipo que obtuvo el 9no puesto en la general y la responsabilidad, entera, era para los de Verdinegro. Pero lo que no había que dejar de lado es que este Acasusso venía de bajar, en fila y de visita, a Cole y a Estudiantes y que como condimento final, se encontraba ante el primero de los dos partidos más importantes de su historia.

El clima era hostil. Tarde lluviosa, campo de juego en malas condiciones y más gente que la del Quemero en las tribunas deseando por una derrota para los de Franceschini. Al Verde poco le importó.

De arranque, salió a imponer sus condiciones, haciendo evidente su dominio por las bandas, con la llegada de Adrian Scifo y Jose Ramirez, en jugadas aisladas, que fueron ganando en intensidad con el correr de los minutos. Acasusso iba acomodandose dentro del césped, para empezar, lentamente, a desarrollar su juego, que en principio era buscar a Canario y Cobelli por arriba, para llegar más tarde a incomodar por la punta derecha y ganando la posición en el medio.

Claras tuvo dos el de Mataderos, que no pudo aprovechar, contra una de los de zona Norte, con idéntico final. Pasaban los minutos y el apático 0 a 0 se afianzaba como realidad. En la segunda parte llegarían las emociones.

Nada buenas eran las noticias de la segunda parte en Maschwitz. Romero, uno de los jugadores más desequilibrantes de la categoría, ganó al minuto, tiró el centro y 1 a 0 para los "locales". Chicago no tuvo demasiado tiempo para acusar el golpe, ya que a los 10, tras un remate de Cigno que rebotó en Cobelli, Ssuso conquistaba el segundo y se venía la noche.

Julio dió la nota con un golazo.
Pero todos (o al menos, quién escribe) dabamos cuenta de que la historia no iba a terminar así, no podía terminar así, no con este equipo. Entonces, por enésima vez, Damian Lemos agarró la manija de mitad de cancha y Gomito Gómez se vistió de conductor de este tren de la esperanza. Pero la figura terminaría siendo otro viejo conocido de la casa: Julio Serrano.

El Negro sacó a relucir esa pegada mágica y de emboquillada, abría nuevamente el marcador. Golazo, señores, para festejar largo rato. Pero no había demasiado tiempo. La cabeza estaba puesta en seguir yendo para adelante, a poner orden en el marcador. Puño apretado y a seguir corriendo.

Los de blanco seguían intentando con sus armas, pero Chicago ganaba en confianza, recuperaba rápido, movía el balón y se acercaba. Así, llegó una corrida bárbara de este pibe de 37 años que luce la 10 por derecha.

Y con su lucidez, aportó el empate.
Agarró la lanza y fue. Pero con el criterio que lo caracteriza. Entró al área, levantó la cabeza y se la sirvió, otra vez, al goleador de la tarde, que definió de derecha, entre el arquero y el central que intentaba cerrar. 2-2, algo más de justicia y quedaba tiempo para soñar con algo más.

Se pusó más picado el desarrollo, con más fricción mientras la zona media se convertía en un mero corredor para llegar a las zonas de fuego defendidas por los arqueros. Iba Acasusso y respondía Chicago, con más lucidez a la hora del manejo coherente para los de Mataderos.

Llegó otra contra, ya con Castagno por derecha, en la que Julio se tuvo fe y le rompió el pecho al guardametas local. En el rebote, Leo Carboni, en dudosa posición, marcaría el desnivel para los nuestros pero el gol fue anulado.

Se consumieron los minutos y si bien quedó sabor a poco tras la gran reacción, el panórama es el mismo pero con un encuentro menos por delante. La historia se traslada a Mataderos, reducto casi invulnerable en esta temporada, donde Chicago sólo perdió uno de los 19 encuentros que disputó (más las tres victorias conseguidas en la misma condición, pero en el Bajo Belgrano).

Llegó la hora de la verdad y una nueva cita con la historia. Nos espera el purgatorio contra uno de la categoría superior o unas injustas y tristes vacaciones a esta altura. Chicago tiene todo para meterse a disputar el mano a mano verdadero y seguir con la ilusión de cerrar, de una vez por todas, el que es, quizás, el peor momento de su historia futolística.

Nada dijo que será fácil pero hay convicción, lucha y talento para dar pelea. Que vuelva a rodar la pelota y que sea, lo que Chicago quiera.

Todos abrazados tras el empate. Todo está en sus manos, muchachos.

 

miércoles, 13 de junio de 2012

N.Chicago 3 - Platense 0: Con pies, cabeza y corazón

Chicago le ganó 3-0 a Platense en la vuelta, consiguiendo el pasaje a la final del G8, con la ventaja deportiva a favor. Aunque todavía falta mucho, el equipo de Franceschini no para de dar muestras que alimentan la ilusión.

Era un partido chivo. Durísimo, complicado, entre los dos equipos más grandes de la categoría. La actualidad del Calamar aún no lo aleja de su gloriosa historia, con el 70% de su existencia jugando en Primera División. Además, el magro (e injusto) empate conseguido en Vicente Lopez tensaba los nervios.

Scifo, el más rápido, para celebrar
de arranque.
Mucho público, una vez más, en un horario ridículo (lunes 15hs) copaba la República, con una tribuna Mercado de Hacienda, que recibió al equipo en un 60% de su capacidad y lo despidió colmada, como también sucedió en la platea. Chicago había avisado que no especularía con la ventaja a favor, y de arranque, despejó todas las dudas.

Un bochazo exquisito a la salida del área local, propinado por Lucas Banegas, de buen nivel, habilitó a Adrián Scifo, que le ganó a todos con un pique de 50 metros, para definir ante la salida del 1 de Tense. La pelota entró mansita a chocar con la red y el grito sagrado se escuchó en todo Mataderos. 1-0 y la responsabilidad, de arranque, cambiaba de manos.

De ahí en más, el Verde cedió el balón y se pudo ver lo más inquietante de los dirigidos por Nardozza. Un mano a mano claro no tuvo destino de red y así pasó la jugada más clara para el visitante. Lo tuvo Chicago, de contra, dos veces. Primero con una guapeada de Christian Gomez que se diluyó al llegar al área. Otra, también del 10, que terminó definiendo al medio. Se cerraba la primera etapa con un gol de ventaja y quedaba una eternidad por jugar.

La segunda parte fue subiendo en intensidad con el paso de los minutos. Chicago, jugando mal, jugó muy bien. Porque no tuvo la pelota, no generó peligro pero la tarea en defensa fue casi perfecta. Daniel Monllor mostró seguridad y tranquilidad, tanto para cortar los centros como para dormir el partido.

Banegas siguió peleando y metiendo por izquierda, al igual que Emiliano Lago, disimulando bien la ausencia de Testa. Caceres fue patrón de la zaga central y Matias Escudero jugó un partidazo, ganando siempre. Lo de Damian Lemos ya no sorprende: la entrega y el corazón del 5 ya no tiene calificativos, simplemente brillante. Emociona. Jose Ramirez se transformó en una salida propicia para aliviar los embates por izquierda, aún cuando Julio Serrano no pasaba por su mejor momento. Gomito destellaba cuando recibía la pelota y Leo Carboni, con sus incansables ganas, generaba peligro incluso cuando la ecuación era tan desigual como ser él contra el mundo.

Gomito, siempre Gomito, para el 2-0
El desgaste le pasó factura a Scifo, cada vez más cerca de su mejor nivel y dejó su lugar, ovacionado, para la entrada de Damian Castagno. El 8 entrante empezó desconectado, pero con el correr de los minutos, lograría hacer la diferencia. Serrano salió por Roberto Bochi, que entró para asistir a Lemos y frenar los últimos intentos del Marrón en la línea media.

Sin ideas, Platense sólo era un conjunto de buenas intenciones y Chicago, pícaro, tomó nota para finiquitar la cuestión. Se iluminó Christian, encaró por derecha, se la sirvió a Carboni, que definió a quemarropa, para que el rebote sea todo del ídolo y sentenciar la historia. 2-0 y  a otra cosa. Eso pensábamos.

Este equipo tiene una hambre voraz por conseguir el objetivo. Se empecina, con armas nobles, con distintas cartas, para clarificar cualquier duda que pueda surgir. Y siempre cuenta con un plus, con un as bajo la manga. El partido se moría con el delirio en las tribunas, para todos, menos para los de Verdinegro.
Carboni también se anotó en
la goleada.

Minutos después, la descarga le llegó a Castagno, que enganchó, pasó y fue. Fue hasta el fondo el recuperado volante por derecha, hasta cerca del corner. Con pelota dominada, levantó la cabeza, tiró el centro preciso y si, ahí estaba el goleador para tomar su premio. Cabezazo letal de Carboni para cerrar la goleada y pasar a otro tema.

La emoción fue tan grande que este cronista no pudo esperar de pie el pitazo final. La muestra de carácter y aptitud por parte de estos jugadores fue, una vez más, contundente.

La esperanza sube a base de rendimiento y conciencia. Llega Acasusso, en una "final" mentirosa, una verdadera semi, ya que el objetivo no es ganar el Reducido sino llegar con vida al purgatorio, volver (aunque sea por dos partidos) a la categoría inmediata superior.

El equipo estaba afilado, sabe acomodarse a las injerencias del partido y fundamentalmente, esta bien de la cabeza. La ventaja está de nuestro lado, como así también lo están las rachas positivas de local y visitante.

La clave de la próxima serie será el encuentro del domingo en Maschwitz. El Quemero estará ante el partido más importante de su historia y nosotros tendremos, otra cita con la nuestra. Un triunfo en el estadio Armenia podría encaminar demasiado las cosas como para conformarse con otro empate. Y este equipo, parece, no se conforma con nada.

La imagen del final: el ídolo y el pedido de unión.
 

domingo, 3 de junio de 2012

Platense 0 – N.Chicago 0: Todo en nuestros pies

Ante un gran marco de público, Chicago demostró que tiene con qué y aunque la serie está abierta, todo se define en Mataderos, con ventaja deportiva a favor.

Típico saludo inicial.
Domingo a la mañana, horario poco habitual y esa sensación de que todavía el día no terminó de despertar, pero ya había fútbol en Vicente López. Se enfrentaban (en la semi más interesante a entender de quién escribe) por historia, gente y palmares, los dos equipos más grandes de la categoría. Ambos con una propuesta similar, con tendencia ofensiva y buen pie, por lo que la promesa de buen fútbol estaba sobre la mesa.

El local, por su parte, más apremiado por la situación y con la responsabilidad de cargar con las acciones de gol, por contar con la desventaja. Los duelos previos (victoria en el mismo escenario de Chicago por 3-1 en la primera ronda y empate en 0 en Mataderos hace semanas) servían de poco y nada, ya que esta instancia impide demasiados análisis para hacer con los cruces previos.

En el arranque, el Calamar intentó hacer uso de sus volantes internos y externos, con buen dominio de balón y posesión mayoritaria del mismo. Aunque, con espacios, el que creaba las chances más netas de gol era el Verdinegro. Haciendo memoria, hoy se pecó de lo mismo que en partidos pasados, el Verde no estuvo fino a la hora de la definición.

Scifo tuvo la llave y no concretó.
Inquietó Platense, de manera desprolija y a los tumbos, por que iba con más ímpetu que ideas y la buena tarea de la última línea visitante dificultaba el normal desarrollo de ataque del Marrón. Tuvo su ocasión clara Molina con un cabezazo, pero supo responder con suficiencia Daniel Monllor.

Con esta idea planteada, lo que se abría como posibilidad de ataque para el de Mataderos eran las bandas, bien explotadas por Adrián Scifo en mayor medida y por José Ramírez Agudelo. Damian Lemos, en su vuelta, no sorprendía con su tendencia de trabar y correr todas en el medio pero el peligro claro nacía de los pies de Christian Gómez. Hubo pinceladas del 10 que, por fallar en la definición, no fueron determinantes.

La primera fue de cachetada, exquisita, dejando mano a mano a Scifo, que entraba con posibilidad de gol, mal anulado por supuesto offside. La segunda, por la misma banda, fue para Julio Serrano, quién despilfarró la jugada más neta, al definir largo tras buscar el segundo palo. Aquí hay que hacer una salvedad: si Chicago no tuvo más oportunidades, fue por la sorprendente falta de precisión del Negro, algo que siente el equipo.

Gomito, la cuota de claridad.
Leo Carboni luchaba contra el mundo y en una de ellas, tras ganar por izquierda, le dejó el gol a Scifo, que casi grita de carambola. Fue providencial la salvada del uno local para evitar la apertura del marcador. Así terminó la primera parte, con la sensación de que si el equipo de Franceschini afinaba sus detalles, tenía alta probabilidad de conquistar la victoria.

La segunda etapa fue otra historia. El local tuvo más actitud en el arranque pero se fue apagando de a poco y el cansancio empezó a pesar en los visitantes. Poco pudo generar Juan Vinaccia en su ingreso para cambiar la historia. Los minutos corrías y el Marrón no lograba vulnerar la resistencia verde, a su vez que Chicago no podía armar la jugada que le diera el triunfo. El reloj hacia lo suyo y no era mal negocio el empate para el poseedor de la ventaja. Tuvo que salir Matías Escudero por una contractura, para darle paso a Ariel Coronel. También tuvo sus (pocos) minutos Ezequiel Petrovelli, para intentar seguir de racha.

De esta manera se fue cerrando el partido abierto y la chapa marcó un empate en cero que deja todo por definir en la vuelta. Chicago estiró a tres la racha invicta de visitante e intentará seguir alimentando la de local, que ya ostenta de 18 encuentros sin conocer la derrota. Si se mejora la definición y se enciende el tándem Serrano-Gómez, seguramente, la final del Reducido estará mucho más cerca de concretarse.

Final en Vicente Lopez. Todavía queda mucho por jugar.

miércoles, 30 de mayo de 2012

N.Chicago 3 - Los Andes 0: Goleada, pasaje y ventaja

Chicago tuvo un martes perfecto y dio el primer paso en este Reducido final con mucha suficiencia: con altas producciones individuales y colectivas, eliminó a Los Andes con un contundente 3-0 y ya está en semifinales.


Tarde de martes en Mataderos, tarde muy esperada, personalmente, desde que el Verde se bajó solo de la lucha por el campeonato. Momento en el cual arrancaba la hora de la verdad, en el sentido más estricto de la frase, ya que el que perdía se quedaba sin nada muy temprano.


Con los huevos del equipo...
Esta tarde había arrancado con una buena noticia que llegaba desde Munro: perdió Cole y si pasábamos, también tendríamos ventaja en la siguiente ronda. Pero antes, llegaba Los Andes con un cúmulo de emociones: la Promo 2007/08 en el Nacional, la victoria con argumentos en Lomas, la racha favorable de la visita, la confianza en nuestros jugadores.


Todo era alegría y jolgorio por intuir que, quizás, esta vez podía ser la vencida tras dos Reducidos truncos. Pero el partido tenía otros planes de arranque: un Chicago que corría detrás de la pelota, un Los Andes que atacaba pero no era punzante y rendimiento bajo en algunas piezas claves. No voy a mentir, los primeros 20 minutos presagiaban un desarrollo largo y sufrido. Hasta que llegó el momento clave. No fue un gol, como se podría suponer.


La clave del partido arrancó con una escapada de Jose Ramirez por izquierda, en la primera a fondo. El colombiano se animó, encaró, entró al área y contra la racha, volvió a enganchar para sacarse de encima la última marca. Levantó la cabeza y habilitó a Christian Gómez, que llegaba hecho una tromba para empujarla al gol. Le picó mal al crack verdinegro, que la terminó colgando en la tribuna y ahí se empezó a definir el partido.


El 10, que no había arrancado bien, se enojó y contagió a todos sus compañeros. Apenas unos minutos después, vino un corner desde la derecha, que por poco no terminó adentro. Luego de esto, llegó uno por izquierda, con buena rosca del Gomito, para que tras un despeje, durmió a todos por el segundo palo y desató el delirio de las casi 8.000 almas que poblaron la República. No lo sabíamos pero el trámite estaba sentenciado. Un gol sobre el cierre de la primera etapa, demasiado para un Milrayitas tibio.


Gomito manejó el partido.
En la segunda, el Verde, lejos de especular, salió a terminar la faena. A los 7 se fabricó el penal y a los 8, Gómez ya festejaba su tanto, para que Mataderos sea una fiesta. A esta altura, Adrian Scifo era el dueño de la banda derecha, Roberto Bochi mandaba en el centro, Julio Serrano era el patrón de los tiempos y Leandro Testa demostraba su corazón en cada cruce.


Lo que quedaba por delante era algún posible embate del equipo del Sur (que nunca llegaría) y saber cerrarlo, como en el torneo ante el mismo rival. Eso fue sucediendo con el correr del reloj, al igual que otra situación que ya se había generado con Morón y Sarmiento, en menor medida: despilfarrar goles.


Así el local pudo aumentar, no una ni dos, sino tres veces el marcador, encargándose de agigantar la figura del portero visitante. Tanto fue el Torito que consiguió algo inédito: doble amarilla para Vega y segundo penal a favor de la tarde, cuando hacia una ronda que no nos otorgaban un penal, nos dieron dos. Fue Leo Carboni para seguir de racha pero el travesaño le dijo no.
Carboni festeja el de la goleada.


Si, hasta ese lujo pudo darse el equipo. Adentro Vinaccia para ovacionar a Scifo (la más grande que recibió desde su debut), lo mismo que en los ingresos de Petrovelli y Lago, para quemarse las manos por Gómez y Testa. Pero el Verde estaba empecinado y siguió yendo al frente, como un toro malo.


Y cuando parecía que nada más quedaba, se armó por izquierda, Petro habilitó al tanque y ahora así, mufa afuera, pelota adentro: golazo de derecha para decorar la goleada.


Ahora si, nada más por decir, mucho por jugar, equipo entero y mucha fe en estos jugadores para lo que se viene. La semi se define de local también por la derrota del Tricolor de zona Norte y hay material para llegar más lejos. Por ahora, no mucho más que eso, porque queda demasiado por recorrer y hay que manejar las ansias.


O si, algo más hay: gracias por tanto fútbol Chicago.


El gol de Caceres, el comienzo de otra alegría en Mataderos.



sábado, 26 de mayo de 2012

N.Chicago 1 - Sarmiento 1: Pensando a futuro

Se cerró la temporada regular con un empate ante el campeón, coronando una muy buena campaña, donde Chicago consiguió el 58% de los puntos. Se viene el Reducido, luego de una gran actuación de nuestros juveniles.

Mario Franceschini había decidido, antes del partido frente a Sarmiento en la fecha patria, presentar un equipo alternativo para recibir a su par de Junín, ya que, si bien existían posibilidades remotas de terminar terceros, lo importante era darle descanso a los titulares para el trajín complejo que se viene.

Por eso, el plantel fue conformado integramente por juveniles del club, a los cuales se sumaba la experiencia de Rodrigo Drago y Cristian Alfaro. Nombres como Iván Vera, Martin Caballero o Emilio Chao Monzón se escribían por primera vez en la plantilla del once inicial, más el regreso de Randazzo, Gardeano, Peyran y Patti, (estos dos últimos, con mucho desnivel y buen trato de balón) junto a los más curtidos en Primera: Juan Jose Barreña y Emiliano Lago.

Gran encuentro de los pibes, futuro cercano de Chicago.
Así y con el claro objetivo de jugar y divertirse, los pibes empezaron a tocar y tocar ante un buen marco de público, que no pudo limitarse a disfrutar el producto concreto de nuestras Inferiores sin verse apresado por el todavía peligroso clima externo, que puede seguir haciendo mella en las expectativas de nuestro equipo.

Con un República de Mataderos, con 3 tribunas habilitadas (Calero y Persi, Platea, Mercado de Hacienda) más la tensa calma después de una ráfaga ocurrida minutos antes, los juveniles tuvieron a mano el partido durante los 90 minutos y pecaron de falta de definición. En el primer tiempo, lo tuvo dos veces Alfaro, pero no pudo inflar la red. Si lo hizo Peyran coronando una gran jugada colectiva pero que fue anulada por una sospechosa posición adelantada.

En esos momentos, Chicago empataba, lo mismo que Brown y Colegiales, mientras que Estudiantes ganaba haciendose inalcanzable para nosotros y copando el 2do puesto. La segunda parte vendría con las emociones, aunque del campeón, ni noticias.

Luego de un arranque más repartido, adentro Berón y Petrovelli, porque Acasusso le empataba al Pincha e iba por más. Brown ya estaba en ventaja pero no nos afectaba y Cole estaba de vacaciones, cayendo como local ante San Carlos. El Verde empujaba pero no era claro, aunque de ese empuje nació la apertura. Pelea en la mitad, habilitación para el Petro-gol y 1-0. Encima Ssuso lo daba vuelta y Chicago alcanzaba la 2da posición en el Reducido.

Ahí fue cuando el campeón intentó la reacción. Primero Berón desperdició un mano a mano único y en la contra, Lo Bianco, goleador del Kiwi (con complicidad de Drago) empataba las cosas. Los toritos no se dieron por vencido y siguieron yendo al frente, para generar una palomita preciosa de Petrovelli que de milagro no fue gol. Se cerró el encuentro y el 1-1 nos indicó la próxima estación: Los Andes.

Viene el Milrayitas, en alza y descansado, a querer arrebatarnos la ilusión y le presentaremos batalla. Descansaron los titulares y en reserva tenemos a un grupo de muchachos con mucha hambre de gloria, como demostraron ayer. Hay futuro.

Petrovelli volvió al gol y será importantisimo tenerlo afilado para
lo que se viene: el Reducido.

jueves, 24 de mayo de 2012

Morón 2 - N.Chicago 3: Más allá del triunfo clásico

Chicago dio muestras de su buen presente ganando con claridad en el Oeste, logrando así  vencer en más de la mitad de los encuentros de este torneo. Falta el cierre ante el campeón para dirimir la posición final en este certamen e ir en busca del Reducido final.

Fue un triunfo claro. Y clave, claro está. Más por la historia del partido que por el presente de los dos equipos, donde el visitante estuvo disputando las primeras 5 posiciones durante gran parte de la segunda ronda, mientras que el local se acomodó en el anteúltimo puesto, safando de no caer en la Promo de abajo fechas atrás. Ante ese clima y por la importancia de redondear una buena actuación ante su gente para echarla una sonrisa a una temporada pálida, el de Mataderos debía salir con actitud y cabeza fria para conseguir la victoria.

Testa metiendo, como siempre.
Con la convicción presente de que ganando se ponía en un brete a Brown de Adrogue, en esta lucha encarnizada por escalar posiciones para el Reducido y haciendo del clima adverso en las tribunas un motor para meter y jugar, donde estuvo la clave del partido. El Verde tuvo arístas en los dos puntos: lucha con Leandro Testa y Roberto Bochi como estandartes y con Julio Serrano más Christian Gómez en el segundo punto, todo el equipo empezó a enderezar el rumbo hacia la segunda victoria ante el Gallito en la temporada, que terminó dando vuelta el historial.

De arranque nomás, Serrano se adueñó del balón para habilitar con un centro preciso al Gomito Gómez, para golpear primero y mejor en el partido. A los 5 minutos el Verdinegro ya ganaba 1-0. Sin embargo, y pese a dominar el juego y ganar las divididas durante los primeros 25 de juego, Chicago ostenta ahora una falencia que antes no tenía: recibe goles facilmente. Por eso, y por el empuje impuesto por el local, llegó el empate transitorio a los 33´. Pero también ostenta reacción, por eso se terminó ganando.

Chicago peleó y jugo para
construir la victoria.

Esta vez fue producto de una pelota parada, que vino desde la izquierda: Serrano la agarró de volea, Migliardi no pudo hacerse de la pelota y Samuel Caceres debutó en la red en un momento clave, conquistando el 2-1 a falta de 6 para el cierre de la primera etapa. Otro golpe de knock-out ante un rival que apostaba a dar vuelta la historia.

El parrafo aparte va para la vuelta al gol del 9 bravo: Leo Carboni llegó para inflar la red sobre el comienzo de la parte final y ya con el 3-1, Chicago fue amo y señor para decorar lo que podía ser una goleada. Aunque otra vez se falló en la definición, se desperdiciaron muchas chances y Morón terminó descontando para que la chapa final no refleje el desarrollo del partido. Igual el fin fue satisfactorio: se pudo lograr sacar adelante un partido chivo por los factores antes citados y se cumplió con las cuotas de fútbol y garra que serán necesarias.

En tanto que se va terminando el campeonato, con un ascendido (Sarmiento) al cual debemos recibir en la última fecha, en la cual dirimimos el cuidar a los referentes de cara al Reducido, pero con la necesidad de un punto para asegurar la 4ta posición o de las 3 unidades más una mano de Ssuso para acceder al 3er puesto. Llegó la hora de la verdad y el obejtivo primordial empieza a vislumbrarse al final del camino.

Una nueva revancha ante dos fracasos y siendo fieles a lo sucedido en 2009 y 2011, sin Defensores en juego, artífice directo de dos desilusiones. Salvo con Cole y Brown, a los demás rivales se les ganó y en esta segunda ronda, el equipo dio muestras de carácter para sacar las cosas adelante, sobre todo teniendo en cuenta el caos institucional por el que atravesamos hace tan sólo cuatro meses.

Se ganó el clásico y la mira ya está en lo que viene. Se puede? Está otra vez en nuestras manos. Que ruede la pelota...

La alegría y el puño apretado. Otra muestra clara de ser:
"torazos en rodeo ajeno".


miércoles, 16 de mayo de 2012

N.Chicago 0 - Platense 0: Un empate que sirve a futuro

Mucha gente en la Mercado, celebrando los 7000 socios
activos a los que llegó el club la semana pasada.
Se va terminando una nueva temporada y si bien Chicago ya se había bajado de la pelea hace rato (según el lector, puede ubicar ese momento en la derrota con Colegiales, el empate con Italiano o Lama y para los más optimistas, luego de la caída en José Ingenieros), los últimos paridos del torneo servirán para medir fuerzas, recuperar soldados e intentar escalar posiciones en la tabla final.

Es verdad que la ansiedad empieza a crecer, porque uno desea jugar por los porotos ya, para ver si, tras dos intentos truncos, el de Mataderos puede acceder finalmente a la Promoción para subir, con el agredado especial de los posibles rivales. Sin embargo, es momento de hacerse amigo de la calma, pensar dos veces y disfrutar, si disfrutar, los encuentros que vienen. 

Tras el empate con Platense que desarrollaremos a continuación, la posición 5º quedó casi asegurada, sacandole 5 sobre 6 al rival citado e igualando a Brown, con una notoria diferencia de goles. Por lo tanto, salvo escalar a la 4ta posición, la suerte está echada. Iremos, una vez más a Morón, a intentar reafirmar el historial ahora a favor y darle el golpe de gracia a los del Oeste, para luego recibir a un Sarmiento "quizás" campeón. 

Pero el trámite del domingo al mediodía estuvo al alcance. El Calamar demostró, como alguna vez hizo Chicago, que es un equipo partido, porque generó poco en ataque y sufrió mucho en defensa. La falta de punteria de parte del Verde y la gran actuación del uno visitante sostuvo el empate. La más clara llegó en el segundo tiempo, con una habilitación perfecta para Christian Gomez, quién enganchó para adentro y "rompió" el travesaño a falta de un cuarto de hora para el final. Hubiese sido un gol merecido, para el idolo que cumplió 250 partidos con la Verdinegra. Luego de eso, llegaron algunos intentos más, pero quedó en la nada y el empate se fue sellando lentamente.

Es verdad, se volvió a empatar un partido "ganable" pero si esta situación se repite en el Reducido, avanzará el equipo dirigido por Mario Franceschini. Creo que escribo la sensación de todos al decir que queremos ganar los dos que quedan, pero nuestro objetivo es otro. Disfrutemos esto, ojalá que con buenas noticias, porque lo que se viene pinta difícil, una vez más, y no podemos volver a quedarnos del lado de afuera de la puerta.

Gomez festejó los 250 partidos con Chicago. Solo faltó su gol.



Defensores 0 - N.Chicago 1: Un buen lugar

El Verde a la pesca de la pelota.
Luego de la victoria como local, reafirmando la gran cantidad de puntos obtenidos en esa condición y con la intención de cortar la mini-racha de dos derrotas consecutivas, Nueva Chicago volvía al Bajo Belgrano para ratificar la buena presencia desperdigada a lo largo de 2012 en ese escenario.

Dicho reducto sirvió como placebo en el medio de la crisis institucional que tuvo que atravesar el de Mataderos que, con su estadio suspendido, ofició como local en el Pasquale, obteniendo tres victorias consecutivas, situación que le permitió resucitar las ilusiones de pelear por algo hasta final de campeonato. No sería una excepción el encuentro ante el dueño de casa, aunque el trámite del partido estuvo lejos, muy lejos de las anteriores actuaciones verdinegras en el mismo césped.

El primer tiempo transcurrió sin pena ni gloria (aunque la segunda parte no fue la excepción) porque el nivel bajo, chato de los dos equipos, que apenas se acercaron a los arcos contrarios, derivó en un inobjetable 0-0, aunque ambos merecieron menos.

Si hay algo para rescatar, más allá de la victoria sobre el final, es que este Chicago se adapta a la situación que plantea el encuentro. Si bien siempre intenta imponer su juego, poseer el balón en sus pies la mayor cantidad de tiempo y generar todas las ocasiones de gol que se puedan, cuando hay que calzarse el overól y lucharla, lo hace. Así fue, ya que el rival no posee ya las "luminarias" que lo llevaron a ganar el Reducido la temporada pasada y más allá de las rutilantes contrataciones, todo su andar por esta temporada 2011/12 fue por el fondo de la tabla. No pelea por nada, ni siquiera por mantener la categoría, gracias a la buena cosecha de puntos de la 2010/11.

Chicago supo acomodarse, intentar su juego y llevarse su premio. Llegó sobre el final, con Eduardo Berón corrigiendo un remate de Adrián Scifo y poniendo el tanteador a favor, para sacarse la mufa, para estirar la racha en esa cancha y para vengar, aunque sea minimamente, lo ocurrió ahí mismo el año pasado. Ahora, tras descontarle puntos a Brown, se viene Platense y el único paso que nos separa de meter la cabeza directamente en el Reducido es intentar mejorar la posición que ostentamos de cara al mismo.

Todos festejan junto a Beron, el gol de la victoria.

lunes, 30 de abril de 2012

N.Chicago 2 - Temperley 0: Oda a la bipolaridad

Tarde fría de otoño en Mataderos y la única sensación agradable ante el paisaje gris era ver la creciente masa de socios que Chicago recolecta día a día (y exhibe en sus partidos de local) por la ridícula sanción que purga tras los incidentes de principios de años.


Un toro en la cancha, un simbolo:
Leandro Testa
Ya en cancha, la duda es intentar dilucidar como resolverá la ciclotimia este equipo que supo hilvanar cinco victorias consecutivas y después no pudo contra Lamadrid ni Italiano (dos de los peores equipos del campeonato). Que luego retomó la senda pero se entregó manso en Munro, que revivió en cancha en Mataderos y no mostró la suficiente rebeldía para evitar otra derrota, que lo entierra definitivamente a pelear, en el mejor de los casos, por el 4to puesto.


Bien podemos graficar el timonazo desde el banco de Mario Franceschini: viendo el déficit generado por la zona derecha, relegó a Lago para darle pista a Scifo (de buen partido), reacomodó el doble cinco, juntando a Lemos y a Bocchi en esa función y otorgándole el ataque a las virtudes de Gomez, acompañado por Alfaro.


Durante la primera mitad, Chicago abusó de los desbordes buscando centros infructuosos, más teniendo en cuenta la altura de los defensores rivales que no fallaban y solo clarificó su juego cuando el dominio pasaba por los pies del 10. El tandem de volantes Scifo-Ramirez funcionaba pero todavía no generaba el daño necesario y Alfaro quedaba desprendido de las sociedades, sólo esperando balones que no llegaban en las mejores condiciones.


Leo Carboni y el merecido festejo
en su vuelta al gol.
Para la segunda parte, los ánimos empezaban a caldearse ante el paso de los minutos y Temperley, una visita que no había mostrado sus cartas, empezó a animarse a buscar algo más. Todo esto se profundizó con la expulsión por doble amonestación de Testa, quién se retiro ovacionado por todo el estadio. Ante esta situación negativa, Fraceschini metió mano (de manera mucho más efectiva que contra Almagro), pasando a formar un 3-5-1, con el ingreso de Vinaccia por Bocchi, Berón por Goméz y por último, Carboni por Alfaro.


Minutos después de la entrada de Leo, se conectaron los ingresantes, Kuky desbordó y a festejar el 1-0 del Titán. Chicago quedó parado de contra, quizás el esquema que más le resultó a lo largo de la temporada, y así llegó el segundo con la misma firma, quedando en las puertas de una goleada.


Otro triunfo, sobre el final, que explican que Chicago volvió a su reducto en inalterable. Vienen partidos muy interesantes por jugar y analizar, para saber donde estamos parados. Por lo pronto, venimos de racha en el Bajo Belgrano esta temporada...


La postal más linda. Esperemos que se siga repitiendo de acá al final.

sábado, 28 de abril de 2012

Almagro 1 - N.Chicago 0: Desconexión

Chance para no perder pisada con los primeros puestos del Reducido en José Ingenieros, ante un rival en alza, que lucha por entrar al mismo y que, ultimamente, se vistió de verdugo frente a la Verdinegra


No se observaba como una visita sencilla la que el fixture le deparaba a Chicago, pero luego de la vuelta frente a Tristan Suarez y con los dejos de buen fútbol que nos habían dejado en la retina, se podía presuponer un partido trabado pero con posibilidades. Había sorprendido Franceschini con la presencia de Julio Serrano como enganche y el ingreso de Bochi ante la ausencia de Gomez, cuando la mayoría (o quién escribe) esperaba por Petrovelli.


El trámite claramente no fue el esperado, no solamente porque el Verde mostró desconexión de entrada, sin entrar en partido, sino también por la falta de asociaciones de juego que pudieran intentar llevar el balón hasta el arco del 1 local. 


Almagro fue efectivo de entrada y vacunó en la mitad del primer tiempo, tirandole la responsabilidad a la visita de ir a buscar el resultado y aprovechando las salidas de contra, con las cuales no haría más daño solamente por no ser punzante en la estocada final. Chicago estaba lejos.


En la segunda mitad, la reacción llegó por inercia más que por convencimiento, porque faltaban argumentos futbolísticos, porque se notaba la ausencia del 10 y sufría la falta de jugadas claras. Llegó, con pelota parada: lo tuvo Testa con un cabezazo certero que tapó el guardamentas local sobre la línea y también una jugada dudosa que terminaron anulando por off-side. El resultado hubiese sido empate si no se contaba con la suerte de Chicago.


Para males mayores, Serrano, ingenuamente, se hizo expulsar sobre el final, alargando la espera por reencontrar a los dos de mejor pie en el verde cesped. No se mereció tan poco, pero esta bien que así suceda para poder ajustar las clavijas de cara a un objetivo que no podemos volver a pasar por alto.



lunes, 16 de abril de 2012

N.Chicago 4 - T.Suaréz 2: Así se puede

Luego de la derrota y la fecha libre (con descanso de 10 días incluido) Chicago volvió a ganar en Mataderos, confirma la racha positiva en esa condición y se acerca a los de arriba.


Era una tarde rara. Cualquiera que tuviera una mínima esperanza de la heroica, de que todavía estaba al alcance la posibilidad de pelear en lo más alto (más allá del cachetazo en Munro) se había desilusionado por lo sucedido en la semana. Cuando la fecha libre fue favorable al Verdinegro, ya que los rivales no ampliaron demasiado las distancias, el Tribunal decidió otorgarle como ganado a Sarmiento el partido que empató con Lamadrid y todo pareciera inalcanzable.


Lemos y su primer grito.
Con la mira puesta en el Reducido entonces, Chicago volvía a ser local, esperando estirar a 14 la racha invicta en esa condición. En frente un ilusionado Tristán Suarez, que también venía en levantada. Ya de arranque, el equipo demostró las diferencias y lo tanto que le hacía falta el descanso luego de la locura que fue el mes de Marzo.


Ya de arranque el local impuso condiciones, teniendo la pelota y desbordando por ambas bandas, con un Serrano lúcido con la pelota, un Christian Gomez encendido y un goleador en racha como lo es Alfaro. Pero la apertura estaría a cargo de Damian Lemos, que de volea tras un centro estampó su primer gol con la verdinegra.


El 9º gol del artillero máximo del equipo.
Chicago dominaba las acciones y pudo haber aumentado la cuenta. Primero el travesaño dijo que no, luego el 1 visitante se lo sacó a Berón. Para colmo, Aquino, en la primera aproximación del de Ezeiza ponía las cosas iguales. No se desesperó el de Mataderos, siguió dominando y tras una exquisita habilitación de Serrano, más el desborde de Berón, Alfaro, el goleador de este equipo, puso el 2-1 con un toque de pecho. Salvo por el gol en contra, se cerraba un primer tiempo de alto vuelo.


Más de 4000 socios alentaron al Verde
Pero el destino parece que está para que el Verde sufra hasta cuando no debe. Entonces Aquino otra vez empató, para la desazón momentánea de los más de 4000 socios que alentaban desde la Mercado de Hacienda y la platea. Otra vez Chicago debía dar muestra de carácter ante los goles sufridos, como con Comunicaciones semanas atrás.


Entonces siguió llegando y de tanto ir, Berón tuvo la suya, desparramó al arquero y decretó el 3-2. La pelota siguió monopolizada por el Verdinegro, que de a ratos tuvo pasajes excepcionales con el balón en los pies. Entraron Banegas, Castagno y Carboni, quien tuvo sus chances pero la frutilla del postre tenía nombre y apellido: Christian Gomez, que a la salida de un corner fabricó una doble pared y la colgó de un ángulo. 


Trabajado y muy justa victoria ante un rival que pelea por no descender, para encarar con seriedad y entusiasmo el tramo final, donde los equipos que anuncia el fixture son de cuidado. Pero este equipo tiene con qué y nosotros, confiamos en ellos.


Berón y Gomito, autores del 3º y el 4º, festejan junto a Alfaro,
una nueva conquista y otro triunfo.